PROMETO AMARTE EN LA SALUD Y EN LA ENFERMEDAD



El cuerpo es nuestro jardín, la voluntad

es nuestro jardinero.


-William Shakespeare.




La fibromialgia puso su casa de campaña y se quedó en casa, así tal cual te lo platiqué en capítulos anteriores. Y es mi promesa estar con mi adorable esposa para que sea más llevadera esta extraña enfermedad. Traigo a mi mente esas palabras prometo amarte en la salud y en la enfermedad las recuerdo y pienso, es el momento de hacer viva esa promesa, mi esposa necesita de mí. Hace bulla en mi mente si a eso se refiere la promesa. Pienso que se entiende que así será, que cuando mi esposa o yo estemos enfermos, amarnos, claro que sí, no veo por qué no deba de hacerlo. Ver a mi colochita acostadita con dolores en su cuerpo no hace que recuerde amarla, la amo porqué es mi decisión. Resultaría incongruente que sea por la promesa que recuerde que tengo que amar porque su salud no es del todo favorable, que, si tiene una gripa impresionante, que la operarán porque tiene piedras en la vesícula, que hay problemas con la presión alta o baja y los ejemplos son muchos, en esos momentos de enfermedad, amarla, porque se lo prometí. Estoy seguro que va más allá de este significado.

Recuerdo trabajar arduamente con un empresario, no le estaban resultando las cuentas y cada vez su negocio reportaba más pérdidas, la idea era buena y tenía que resultar, al principio fue alentador, pero con el tiempo algo pasó y empezó la sequía, el negocio ya no era sano, no valía la pena invertir en él, se estaba tirando dinero a la basura. El empresario no bajó los brazos y seguía inyectándole capital, tomaba cursos de emprendimiento, talleres de productividad, no quería cerrar, su empresa se estaba muriendo ante sus ojos. Ver esa lucha intensa me hizo recordar mi promesa:


Prometo amarte en la salud y

en la enfermedad


El matrimonio inicia con muchas ilusiones, como todos, felices, entusiastas, con mucho amor, está sano, todo es alegría. Con el paso del tiempo el mundo hace de las suyas y empezamos a descuidar nuestra relación, empezamos a realizar cosas solos, la empresa exige viajes constantes y de varios días y esposa(o) tienen que cumplir, es su trabajo. Esas ausencias prolongadas en ocasiones pueden provocar distanciamiento, acostumbrarse a estar solo y vivir una vida casi como soltero, estando casados. Llega el momento y se dicen esas palabras que nadie quiere escuchar “ya no te amo, ya no me gustas, no siento nada por ti” te quedas en pausa, no sabes que pensar, tu matrimonio, aquel que anhelabas tener para toda la vida está pasando por un momento difícil. Escuchas y piensas: ¿Esto lo provoqué? ¿En qué momento permitimos que el amor se terminara? Aquí pueden pasar dos cosas, agarras maletas y sales huyendo de ahí porque no merece ni siquiera gastar saliva o pensar nuevamente en aquella promesa:


Prometo amarte en la salud y

en la enfermedad


Así es, el matrimonio no está sano, está enfermo y es momento de estar ahí, como el empresario, luchar hombro a hombro para salvarlo, recuerda que tu matrimonio es tu mejor empresa y tu esposa(o) tu mejor cliente, tienes que luchar por él, con todas tus fuerzas y con todo tu corazón, es momento de hacer un recuento de los daños y empezar a reconstruir, del noviazgo al matrimonio, ¿Dónde quedó el amor? Toma sentido, lucha por ese amor, tu matrimonio no es desechable. Tomen su anillo que se dieron al casarse y véanlo juntos, ¿qué ven? Tiene una fecha y un nombre, te aseguro que no es fecha de caducidad. Esa fecha indica un final y un comienzo, final de tu soltería y el comienzo de una vida juntos. No tiren a la basura lo logrado, ustedes se aman, solo están pasando por un mal momento, como todos lo hemos pasado. Que esa promesa sea tu estandarte y luches para que tu matrimonio se sane, juntos lo pueden lograr.



DE MI LIBRO "Del noviazgo al matrimonio, ¿dónde quedó el amor?

Conoce más de mi libro, da enter en este enlace: DEL NOVIAZGO AL MATRIMONIO

Coach Alfonso Reyes.




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