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EL DÍA DE MI BODA


EL DÍA DE LA BODA


“Hasta el infinito y más allá”

-Toy Story


La interrogante: “¿rento mi traje o lo compro?, qué dilema”, ahí empezó una de tantas interrogantes antes de llegar al altar. Cuidamos cada detalle para ese día especial; no es cualquier fiesta, es la boda, la que no se repite, donde la sociedad estará presente y debemos hacer un buen papel. Al recordar este detalle quedo asombrado, cuidamos que todo salga a la perfección porque ahí estarán las amistades de nuestros padres, increíble pero cierto, cuidamos algunos detalles y descuidamos otros. Por meses revisamos el presupuesto, trabajamos horas extras, pedimos prestado con los familiares o iniciamos el caminar de las deudas con los bancos que luego resultan impagables, bueno, eso me han dicho.


Hay una serie de cosas que hay que comprar, que encargar, el salón que sea agradable, ni tan cerca ni tan lejos, los arreglos del lugar, de la iglesia, el vino, la comida y puedo seguir enumerando cada detalle para ese día especial, el día de la boda.


Revisas que todo marche sobre ruedas, no puede fallar nada, todo debe ser perfecto. Recuerdo que quería rentar una motocicleta y como todo un “renegado” llegar a la iglesia, pero fue solo una idea, y que bueno que no insistí, más adelante les digo porqué.


Llegó el momento, me iba a casar, las emociones a flor de piel, todo listo. Unos tíos llegaron de fuera de la ciudad, no querían perderse de la boda del sobrino, todo era alegría y felicidad. Zapatos con un brillo impresionante, mi traje precioso, el carro listo, la bendición de mis padres y vámonos para la toma de la foto, estaba emocionado porque ahí vería a mi novia ya de blanco, lista para la ceremonia. Camino a la iglesia, no lo podíamos creer, noviembre mes en el que ya no llueve nos sorprendió, estaba lloviendo y mucho, esperemos un poco, pasará. Los minutos transcurrieron y la lluvia iba en aumento, decidimos subirnos al barco, perdón, al carro con rumbo a la Iglesia. Por fin llegamos a nuestro destino, pero la lluvia seguía sin cesar.


El Sacerdote ya listo para la ceremonia nos recibió en la entrada y, como era puntual, mencionó esas palabras que retumbaron en mi corazón, “vamos a iniciar.” Mis papás aún no llegaban, por donde vivíamos se inundaba y eso les impedía salir de casa, eso recuerdo haber pensado. Esperé unos momentos, con voz entrecortada le dije al sacerdote: “No podemos esperar más, debemos iniciar con la boda, que la suegra entregue al novio y el suegro, papá de la novia, la entregue, ellos ya están aquí.”


Mi corazón se puso triste, y dije: “Tantos preparativos,” ese momento esperado donde los padres son testigos de la unión de sus retoños, con cariño, porque así nos ven, no iba a pasar. Con los ojos llorosos bajé al altar y fue mi suegra la que me entregó, ahora caigo en la cuenta porqué quiero tanto a mi suegra, y es en serio, Dios me dio a una suegra especial.


Empezó la misa y mis padres no llegaban, me pregunté, “¿no estarán en mi boda?,” si yo estaba preocupado, mis papás estarían angustiados, y no sé cómo le hicieron, pero lograron llegar, tarde, pero llegaron, y la boda se realizó, tal vez no como estaba planeada, pero se logró al fin.


Y la lluvia empeñada en mojarnos no paraba, no podíamos salir, todo estaba inundado, nadie se movía, nadie se quería mojar. Llegó el momento y el valiente apareció, y bajo la intensa lluvia los carros se empezaron a mover, para poder dar paso a los novios y dirigirnos a la recepción de los invitados. En mi mente pensando, “que la música sea del agrado de todos, que la comida les encante y el pastel sea la culminación de tan importante evento.”


Apuesto lo que quieras a que te hice viajar en el tiempo y recordaste tu boda, ya sea por la iglesia o por lo civil, llegó a tu mente cada detalle y los volviste a revivir, a recordar aquellos momentos de felicidad, donde iniciamos el caminar del matrimonio. Igual recordaste que pusimos importancia de más en los detalles de la boda. Está bien, llovió como nunca en mi boda y varias cosas no salieron como lo planeamos, que mis padres no estuvieron en el inicio de la misa, que mi suegra fue la que me entregó, ¿Dios la traía contra mí? Claro que no, así era como debía ser, porque las cosas no siempre están bajo nuestro control y mucho menos una lluvia.


Me preocupé por la situación y no me ocupé de lo más importante, mi novia, que en esos momentos sería mi esposa por el resto de mi vida, a la que juraría amor eterno.


La vida en ocasiones no es justa, al menos eso pensamos, pero debemos saber vivirla como se vaya presentando. No puedo ir caminando y amargándome la vida porque las cosas no salen como yo quiero, solo tengo que asimilar y seguir con paso firme, la vida me lo ha enseñado y he sido buen aprendiz. Ese día juré amor eterno y Dios nos bendijo con agua, con mucha agua; somos especiales, somos un matrimonio consentido. ¿Recuerdan que tenía planeado llegar en motocicleta como todo un renegado? Así es, estoy de acuerdo contigo, que bueno que no insistí.

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DE MI LIBRO "Del noviazgo al matrimonio, ¿dónde quedó el amor?

Conoce más de mi libro, da enter en este enlace: DEL NOVIAZGO AL MATRIMONIO


Coach Alfonso Reyes.




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